La pluma y la espada, o por qué se puede recelar del enfoque por competencias (II)

Vuelvo sobre la «Z», pero esta vez no la del Zorro. Cuando aún vivía en Granada, recuerdo haber entrado en cierta ocasión a una pequeña tienda de comestibles a comprar una botella de Coca-Cola Zero. Sin darme cuenta acabé entablando una animada conversación con la tendera, una señora avispadísima que me explicó cómo su impresión era que la gran diferencia entre la Coca-Cola Zero y la Coca-Cola Light estribaba en realidad en el consumidor potencial al que iban dirigidas respectivamente: muchos hombres asociaban el consumo de la segunda a cierta publicidad principalmente ideada para mujeres (aunque, paradójicamente, sea un hombre la joya que consume el verdadero reclamo en este anuncio), por lo que la burbujera multinacional había decidido no dejar escapar ese nicho de ventas buscando un diseño capaz de integrar hasta a la más débil de las masculinidades, esto es, la tradicional. Sigue leyendo