La pluma y la espada, o por qué se puede recelar del enfoque por competencias (I)

Los que llevamos ya toda una vida disfrutando con las aventuras del más famoso arqueólogo de ficción que haya dado el cine, y creo que sin excepción, nos habremos reído todos con la brillante humorada de Indiana Jones y la última cruzada en la que el Dr. Henry Jones, un estirado profesor de literatura medieval, y padre de Indiana para más señas, pugna en la cabina de un tanque por quitarse de encima a un soldado nazi que lo estrangula al tiempo que intenta apuntarlo con una pistola. En el fragor de la pelea, el Dr. Jones se echa mano al bolsillo de la solapa y extrae su pluma, con la que se las arregla para disparar con tinta directamente a los ojos de su pegajoso contrincante, cegándolo y haciéndole perder la pistola. Ahí es donde viene la apostilla erudita de su viejo amigo y colega Marcus Brody, también cautivo de los nazis en ese momento: «¡Henry, la pluma!, ¿acaso no lo ves? ¡La pluma es más fuerte que la espada!». Es divertido, pero no creo que Brody tenga en el fondo razón, en tanto el Dr. Jones no se vale de la pluma precisamente para escribir, sino más bien a modo de espada, o de pistola con la que disparar a su enemigo, para ser más precisos. Sigue leyendo